martes, 20 de junio de 2017

El baile de los vampiros

El doctor Abronsius y su ayudante Alfred, viajan por Transilvania para confirmar una teoría que afirma la existencia real de los vampiros y que tropieza con el escepticismo de sus colegas de la Universidad de Könisberg. Se detienen en una posada, cuyas paredes y ventanas están cubiertas de ristras de ajos, pero tanto los parroquianos como el posadero afirman que no existe ningún castillo por los alrededores y justifican la presencia de los ajos como un motivo ornamental típico de la región. El rapto de la hija del posadero y la vampirización de éste proporcionan a los protagonistas pistas suficientes para llegar al castillo. 
Aunque tiene demasiadas escenas algo subiditas de tono, la versión de Polanski es entretenida y divertida. No olvideo que es de finales de los 70, y a veces la palabra parodia se convierte en una excusa de mostrar pechos sin causa ninguna.  




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